María Andreina Ocando fabrica capacillos de flores para colocar dulces y decorar las mesas de postres en eventos, los elabora artesanalmente con diferentes materiales que se adaptan a toda ocasión, trabaja con mucha pasión desde su taller para formar parte de los mejores recuerdos y eventos, eso se nota en el resultado final. La pueden contactar al: 0414 803.15.86, o por sus redes @flordeorganza, y el Email:flordeorganza@gmail.com

Especial.- Cuando María Andreina Ocando comenzó a elaborar capacillos de flores, jamás se imaginó que la Flor de Organza llenaría su vida de colores. “Comencé porque sentía que a las mesas de dulces les faltaba algo, un no sé qué” dice mientras sonríe con sus mejillas doradas como una Flor de Organza quemada.

Para María: “Flor de Organza, es la forma más elegante de vestir un dulce”, comenzó en el 2016 ya que le gusta que todo se vea lindo, coqueto, y su vida cambió para siempre, “hoy mis días están llenos de muchos colores, combinaciones y texturas, vivo haciendo pruebas con todo tipo de materiales con el fin de poder ofrecer más variedad, es muy gratificante para mi ver las fotos y los agradecimientos de mis clientes, pero sobre todo me llena de satisfacción ser parte de sus mejores recuerdos”.

Sus productos, con un alto nivel de calidad y detalle forman parte de la decoración especial en nacimientos, bautizos, comuniones, 15 años, bodas y piñatas. Sus capacillos de flores no tienen sexo, raza ni edad, los ha elaborado para niños, niñas, hombres, abuelas y hasta empresas, en fin para todo el que ha deseado vestir de elegancia sus dulces.

Mercado Internacional
María Andreina Ocando contó para @conliderazgoweb que ya logró entrar en el mercado internacional, colocando sus productos en Miami, Colombia, Chile, Panamá y próximamente en Perú.

Cuando mira todo lo que ha logrado recuerda que al principio una persona le dijo que haciendo florecitas no llegaría lejos. “Eso en vez de desmotivarme cada día me llenaba más de coraje por crecer y me jure que jamás le entregaría a nadie el poder de intentar derrumbar mis sueños”, dice con satisfacción.

“Hoy en día estoy muy orgullosa de mi trabajo y aunque trabajo incansablemente me siento feliz cuando mis clientes me dicen – Dios bendiga tus manos. Eso me parte el corazón” finaliza con una sonrisa esplendida, de esas que invitan a soñar por Venezuela.