ConLiderazgoWeb.- (Especial) “Cambio” esa parece ser la palabra que más está de moda, todos los días, en todas partes la gente habla de cambio, de transformación, de evolución y mejoras. Donde más se hacen tangibles los cambios es en el ámbito de la tecnología: miniaturización, nanotecnología, digitalización, redes 2.0, viajes ínter-estelares, bio-tecnología. Y sin embargo, universos tangibles en la cotidianidad como la política, la vida en comunidad, las relaciones internacionales, el desarrollo personal siguen clamando su deseo de crecimiento y mutación.

¿Dónde habita el corazón de los cambios que ansiamos? ¿Es la necesidad de cambio solo un discurso en la agenda socio-política? ¿o responde a una necesidad real de la evolución humana? Yo creo firmemente en que cambiar empieza por mi. Tenemos que ser lo que deseamos ser, tenemos que actuar en sintonía con lo que anhelamos obtener. Como decían nuestros queridos abuelos en Venezuela: Deseos no preñan.

La agenda del cambio habita en las acciones cotidianas, y basa su ejecución en la visualización de los objetivos planteados, en la organización de los pasos a dar, en la toma de decisiones y mucho más importante, en la toma de acciones concretas. Permanentes, cotidianas, sencillas pero sostenidas.

¿Qué queremos cambiar? ¿Cuál es la medida en cantidad y calidad de lo que deseamos? ¿Cómo podemos lograrlo? ¿Qué haremos para lograrlo? ¿Cómo evaluaremos nuestros logros? ¿Delante del logro qué hay? Son preguntas básicas que necesitan respuestas claras y contundentes para empezar a actuar. Sirven para aplicar a un país, o a una persona: usted. Y nos van a servir para avanzar juntos hacia lo que realmente deseamos.

No vivimos en una época en la que la gente deba reprimir sus anhelos, vivimos en un tiempo de oportunidades. No es tiempo de posponer, sino de asumir y avanzar. Estoy dispuesto a caminar contigo. ¡Vamos! ¡A cambiar!

Cedhot Arias
Escritor. Gestor Cultural. Capacitador.