Reincido en el tema que traté en el artículo anterior: “Resistimos presidente pero ¿quién manda aquí?”, a riesgo de que sea interpretado como una rendición por los duros del partido que “disciplinadamente” dicen por VTV que la vaina no está tan jodida y sólo hablan de los que recibieron el clap, combo navideño, bono navideño, juguetes clap y cuanta vaina se nos ocurra para suavizar la coñaza que el pueblo está recibiendo, diría mi esposa “Alicia en el país de las maravillas”. Yo ni me rindo ni me aparto como los de la otra izquierda que quieren que éste gobierno fracase para poder surgir como grupo de poder (será en la Luna porque la derecha poco le importaría si eres chavista light, traidor o duro), yo seguiré buscando el combate contra la derecha de adentro y fuera del partido aunque me expulsen.

Presidente, es muy arrecho resistir sólo a la defensiva llevando carajazos. Cuando el paro petrolero resistimos porque sabíamos hacia donde íbamos, el contraataque se sentía moralizador, tomar PDVSA y salir de todo el que provocó ese peo; por cierto hoy estamos peor que aquel entonces, y resistir agazapados favorece a un enemigo que mientras gana plata, derrota a la revolución y el único riesgo que perciben es el de no aprovechar nuestra indefensión. Aunque se hacen cosas, en definitiva para la derecha sigue siendo una mantequilla esta guerra económica.

Sé que tenemos infinidad de argumentos para mantenernos en esta lucha, pero como decírselo con fe esperanzadora a una joven revolucionaria recién graduada, cuando un salario mínimo se va en dos kilos de carne, o un pollo grande, o en un arroz, una pasta, una harina y una caraota, o en dos cartones de huevos, o en dos kilos de queso, o un alguna medicina; a esa familia que recibe el Clap religiosamente (sólo si Dios quiere) cada mes y medio y no quince días como dicen en VTV, si es que lo recibe porque más de la mitad de la población la conocemos sólo por televisión. Qué responderle a la pregunta de una joven que analiza con dolor irse de su patria amada, ¿con mi sueldo y mi trabajo solidario cuándo me compraré una nevera, una cocina, un tv, ni soñar con un carrito y menos con un apartamento?, porque, a pesar del esfuerzo “récord mundial” de la gran misión vivienda, no califica porque no está en pobreza extrema, no tiene un montón de carajitos o no está enchufada porque le parece una contradicción con “ser chavista de corazón” o simplemente porque no es pana de lguien “importante”.

Presidente, sabemos que le está echando un camión, que el enemigo es hábil y poderoso y que es de vida o muerte para ellos ésta batalla, que no nos dejan respirar, pero no le puede pedir al pueblo que aguante coñazos sin defenderse, si no busca usted una estrategia para canalizar esta arrechera, el pueblo chavista puede terminar jugando para el enemigo ya sea con otro Caracazo, absteniéndose, o votando por un “empresario” salvador (principal objetivo de esta guerra, rendirnos por hambre).

Saque de una vez la artillería económica completa, lancemos un ataque integral, medidas económicas socialistas o al menos protectoras de los avances sociales acompañadas de acciones frontales contra la corrupción aliada de la derecha, que permite que se lleven los alimentos, medicinas y cuanta vaina producimos, importamos o poseemos, que permite el gran bachaqueo, el boicot, la especulación, pero caiga quien caiga de verdad, para eso cuenta con un grupo de revolucionarios de más de 5 millones de venezolanos que creemos en la vía del socialismo con usted a la cabeza. Convóquenos a una gran misión y entréguenos los fusiles de la participación protagónica, de la Contraloría social, pónganos a trabajar en la producción, distribución y venta. No le deje eso a instituciones particulares que terminan alineadas con los corruptos grupos de poder, repartiéndose la tajada, es habilitar al pueblo como Contraloría de verdad en alcabalas, puertos, aeropuertos, centros de producción y distribución, manejando la información para que los Intocables corruptos civiles y militares sean acorralados, los zamuros que cuidan la carne según Alexis Arellano.

Presidente seguimos con usted, somos el pueblo vencedor de Bolivar y Chávez que prefiere morir de pie que aguantar arrodillado, vamos a la ofensiva que venceremos y si hubiere una derrota, por ahora, nuestro arrojo servirá para que otros tomen el morral, porque nadie retoma los sueños de un cobarde derrotado.

Que nuestros hijos no opten entre sobrevivir aguantando y salir del país, que opten entre vencer o morir por la patria que les legaron Chávez y Bolívar.