En el pasado quedaron aquellos oradores cuyo patrón rítmico al hablar podía ser fácilmente medible con un metrónomo. El orador parsimonioso y metódico, que basaba su elocuencia en una atiplada voz cadenciosa ya no tiene cabida en la modernidad. Los hubo memorables, que marcaron sin duda una pauta importante en el reino de la palabra hablada.

El orador moderno es sin duda más extrovertido y expresivo, mucho más centrado en transmitir emociones que conceptos, o mejor aún, capaz de transmitir conceptos, conocimientos e ideas con potencia gracias a su extraordinaria capacidad para conectar con las emociones de quienes lo escuchan. 

Por eso es cada vez más difícil conseguir buenos programas de formación de oradores. Los talleres y cursos de oratoria basados en la “técnica” son también cosa del pasado, como producto de generaciones más expuestas a los medios, más conectados a través de redes digitales y con mayores herramientas para expresarse los talleres de oratoria basados en técnicas para hablar bien en público lucen agotados, inconsistentes y vacíos. 

¿Cuáles son las claves que deben aprenderse si queremos ser oradores exitosos en el siglo XXI?

Un orador integral y potente maneja diversas variables, pero de modo general son 3 las áreas claves que debe empeñarse en desarrollar con éxito:

1.- Desarrollo de contenidos: Quienes se acercan a mis talleres de Oratoria y Liderazgo casi siempre lo hacen basándose en dos necesidades manifiestas, primero desean “dominar el miedo escénico”, y segundo expresan “querer hablar bien en público”, de entrada les pregunto ¿hablar bien en público para decir qué?

Hablar bien en público no es un fin en si mismo, es solo una herramienta para convertirnos en los líderes que podemos ser. La oratoria no es un talento, es una herramienta, y por tanto puede ser desarrollado por cualquier persona con voluntad que se lo proponga. Los oradores no son elegidos, pero los grandes líderes también han sido grandes oradores. Porque fueron capaces de tener criterios, ideas y visiones propias del mundo, y utilizaron el poder de la palabra hablada para transmitirlas. E allí la diferencia. 

Si usted desea ser un gran orador, empéñese en tener ideas propias, en desarrollar una visión del mundo y fortalecer su propio criterio.

2.- Capacidad de escuchar: Si, no es un chiste, los mejores oradores son grandes oyentes. Y no son solo capaces de escuchar palabras, han desarrollado una capacidad de atención especial que les permite escuchar no solo lo que dicen las palabras sino que también observan con respeto los gestos, detallan el contexto, se insertan en el entorno y establecen conexiones sinceras con la gente.

Si usted no está dispuesto a prestarle atención total a su audiencia, en una conversación, en una conferencia o simplemente en un compartir familiar o con amigos, entonces difícilmente podrá “leer” los procesos emocionales y las señales que le permitirán orientarse en el universo que nos ofrecen los otros seres humanos.

3.- Solamente la verdad: Los grandes oradores compartieron con sus audiencias grandes emociones, y también grandes verdades, las verdades que ellos eran capaces de sentir. Hay una frase que utilizo como premisa en mis talleres de crecimiento personal: Nadie puede dar lo que no tiene. 

Si usted no está dispuesto a decir su verdad, su auténtico pensamiento ante sus públicos entonces no diga nada. La expresión más veraz no es aquella que la gente quiere escuchar, no siempre, sino aquella que mejor expresa su verdadero sentir. 

Ser auténtico en escena es un logro que viene dado por la coherencia, si usted está en sintonía consigo entonces usted tiene muchas posibilidades de éxito en su abordaje del público. La seguridad personal se logra cuando lo que sentimos se vuelve lo que pensamos, lo que pensamos es lo que expresamos y lo que expresamos se convierte en como vivimos.

Cedhot Arias

Es Escritor. Fundador de ConLiderazgoWeb. Consultor Ejecutivo de @GConsultoresVzla y Director Ejecutivo de la emisora de radio venezolana @laqueoyes 103.5 FM. Tiene más de 24 años de experiencia en formación y capacitación de niños, jóvenes y adultos en lectura, escritura, artes, oratoria, crecimiento personal y redes 2.0.